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Ritmo biológico: ¿te adaptas al horario que sigue tu cuerpo? - doloressaavedra
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Ritmo biológico: ¿te adaptas al horario que sigue tu cuerpo?

17 May Ritmo biológico: ¿te adaptas al horario que sigue tu cuerpo?

¿Eres una persona diurna o nocturna? De seguro la respuesta se te vino a la mente de forma inmediata. Pero a pesar de lo que puedas creer, todos los seres humanos estamos diseñados genéticamente para ser diurnos. A esto se le llama ritmo circadiano -o ritmo biologico-, el ritmo luz/oscuridad, sueño/vigilia que el cuerpo sigue por naturaleza.

Este ritmo afecta diferentes procesos metabólicos. De allí, la importancia de que respetemos el horario que maneja el organismo. Las personas que trabajan de noche o que por una u otra razón suelen realizar sus actividades durante la noche, pueden experimentar una calidad de vida menor e incluso vivir menos que quienes se adaptan al ritmo circadiano.

El organismo se activa con la luz del sol

La luz solar tiene un rol de gran importancia en los procesos del organismo. Con ella, se empiezan a producir casi todas las hormonas. La función metabólica también está diseñada para activarse durante el día. De hecho, el hígado debe cumplir su función metabólica en el día, y llevar a cabo la detoxificación por las noches.

El horario social

No ajustarse al ritmo biológico ocasiona un descontrol en las funciones del organismo, lo que se traduce muchas veces en una peor calidad de vida, menor saciedad durante el día, menor energía e incluso obesidad. Sin embargo, los horarios sociales suelen ir en contra de los horarios genéticamente establecidos.

En la alimentación, en particular, debemos tener en cuenta que no solo se trata de qué comemos, sino de cuándo comemos. El desayuno es la comida más importante del día, porque nos ofrece la energía necesaria para empezar a activar el organismo. Se debe incluir proteínas, que son necesarias para activar las hormonas, e inician el proceso de saciedad.

La cena, por el contrario, debe ser una comida más ligera para que el hígado pueda realizar sin inconvenientes su proceso de detoxificación. Pero el horario social no siempre respeta esto. En muchas ocasiones, la cena cobra protagonismo, ya sea como comida para compartir, o para disfrutar de los platos que no se pudieron consumir en el resto del día. Como consecuencia, socialmente se suele cenar muy tarde y en grandes cantidades.

El hígado, al recibir una comida tan pesada por la noche, empieza a realizar un proceso metabólico, en lugar de cumplir con su función detoxificadora. Por eso, en las mañanas es común despertar sin energía, con sensación de saciedad -que no permite que podamos comer nada hasta horas después de haber despertado- y muy cansados.

Una dieta equilibrada y que se ajusta al ritmo biológico que todos compartimos puede prevenir la obesidad y mejorar en gran medida tu calidad de vida.

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